Programas Iniciales Programas Avanzados Consultoría BLOG Quiero suscribirme!

Líderes híbridos y Líderes bambú

Sep 27, 2021

Si buscamos en el diccionario, el término “híbrido”, sabremos que se refiere a una mezcla de cualidades o características diferentes.

En estos días estamos hablando mucho sobre un regreso al trabajo en formato híbrido es decir, una parte presencial y otra en remoto y aquí surge la pregunta: ¿Cómo tendrán que ser los líderes de este nuevo formato?

En los últimos meses, el liderazgo y la gestión de equipos de trabajo se ha visto modificado debido a los cambios en la forma de trabajar y no habiéndose acomodado aún, nuevamente necesita una readaptación.

¿Será tan simple como hacer una mezcla entre la forma de trabajar de antes y la que tuvimos durante la pandemia?

Creo que no.

 

Si bien la adaptación al cambio es una de las características más demandadas de estos tiempos, en general hace referencia a la transición que se produce entre un estado en el que se estaba y uno nuevo que debe implementarse.

No se ha visto hasta ahora, encontrarse con situaciones de cambio constante ni con la inminente necesidad de adaptarse a ellos, tal y como se plantea en este nuevo formato de trabajo híbrido.


Si analizamos cómo se comporta la curva del cambio, veremos que es similar a la del duelo.

Se inicia con un proceso de negación de la nueva situación. Luego surge el rechazo de eso que es nuevo, porque al cerebro le cuesta mucho salir de su zona de confort y todo lo que le implique gastar energía adicional para adaptarse, prefiere rechazarlo.

Una vez superada esa etapa, el individuo comienza a explorar el cambio, a interiorizarse sobre los aspectos que realmente impactarán en su vida y que posibilidades reales tiene de adaptarse a esa nueva situación.

Una vez que lo explora y lo evalúa, finalmente (y en el mejor de los casos) llega la aceptación. Lo asume. En fin...se adapta.

El proceso de cambio tal y como lo conocemos hasta ahora, se dio cuando pasamos de lo presencial al formato en remoto.

Una transición muy dura que implicó adaptar la vida personal, la laboral, las relaciones, las costumbres, los espacios y los hábitos como pocas veces antes, había tenido que hacerse.

 

¿Pero qué sucede si no hay tiempo para transitar el proceso de cambio de esta manera?

Ante este escenario, los líderes necesitarán nuevas habilidades que les permitan vincularse a esta nueva forma de trabajo teniendo que implementar una serie de hábitos y comportamientos diferentes de los que tenían hasta ahora.


La flexibilidad será sin duda, la reina de las habilidades a desarrollar.

Un sistema híbrido de trabajo implica que no todos estén en la misma situación al mismo tiempo.

Es decir, no todos estarán en forma presencial en una reunión, lo cual hará que el formato remoto siga utilizándose aún habiendo personas en la misma sala.

¿Qué tipo de vínculos se generarán en un equipo de trabajo donde se deje librado al azar la presencialidad de cada uno de ellos?

Hemos visto en este tiempo que hay líderes con más ganas de volver a la presencialidad que otros y que prefieren el contacto personal con su equipo mucho más que el remoto.

Sabiendo que existe la posibilidad de volver al modo presencial, ¿cuál será la actitud de esos líderes frente a equipos donde algunos de sus integrantes prefieran optar por continuar con el trabajo en remoto?

¿Se generarán los mismos vínculos?

¿Los colaboradores serán evaluados con la misma vara que aquellos que prefieren continuar yendo a la oficina?


Será necesaria no sólo la flexibilidad de días y horarios sino también una que es mucho más dificil de conseguir y que es la flexibilidad de carácter.


La flexibilidad implica poder adaptarse a los cambios sin que se vean alterados los objetivos lo cual hace necesario también, adaptarse a otras perspectivas, entornos y situaciones a las que se está acostumbrado.


¿Cómo desarrollarán los líderes híbridos esta habilidad?

Al igual que si se tratase de la flexibilidad corporal, tendrán que conseguirlo a fuerza de ejercicios específicos que les permitan “estirarse” para conseguir objetivos y resultados ya que, sin duda, con el “músculo antiguo y medio atrofiado”, no podrán conseguirlo.


Un líder tiene que ser capaz de percibir los cambios y de adelantarse a ellos para poder planificar ese cambio y reducir su impacto en los integrantes del equipo.

Su actitud en este caso, será clave para poder empatizar con las distintas situaciones a las que se enfretará él y sus colabodores.

La flexibilidad implica abandonar los reclamos del ego y hacer paso a las necesidades del otro para entre todos, conseguir un mejor resultado.

Más que nunca, los líderes de esta nueva Era Híbrida, tendrán que practicar un Liderazgo de Servicio si quieren continuar consiguiendo resultados y recuperar los que se perdieron en la época Covid.

Es momento de abandonar la zona de confort del liderazgo y salir en busca de espacios que permitan influenciar positivamente a los colaboradores de manera tal que los objetivos se cumplan y se puedan construir buenas relaciones más allá de la diversidad de circunstancias y de caracteres.

El gran desafío es convertirse en un LÍDER BAMBÚ, donde la flexibilidad sea su verdadera fortaleza.

Close

¿Dónde quieres recibir el ebook?