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Los objetivos claros y el chocolate, espeso.

Sep 09, 2021

La vuelta de las vacaciones de este año, viene con mochila.

Y es que no será suficiente retomar tareas o superar el síndrome post-vacacional como se ha hecho tantas otras veces sino que además, será necesario empezar a cambiar la cultura organizacional.

Septiembre es el comienzo del año laboral y a ello, este año se suma una urgente necesidad de fijar las pautas que regirán la nueva forma de trabajo.

Según los resultados de la mayoría de las encuestas que se hicieron a grandes empresas, no se volverá a la presencialidad total sino a un sistema híbrido.

Pero esto ya lo sabemos y no es lo verdaderamente importante.

Lo importante de verdad, es ver cómo van a llevar a cabo la transformación cultural las empresas porque sin duda, este sistema híbrido implica muchos más cambios que el mero hecho de ir o no, a la oficina.

Llegó la hora de decirle adiós a un horario fijo y hacerle paso a la flexibilidad, fijar las bases de la confianza y el compromiso de todos los colaboradores y establecer nuevas reglas de juego donde el empezar a trabajar por objetivos deje de ser privativo de algunos roles sino que se extienda a toda la empresa, sin importar si es una PyME o una multinacional.

 

La expresión "las cosas claras y el chocolate espeso", significa que es necesario ser claros (sobre todo en temas de negocios) para evitar ser engañados.

Y en ésto, tendrán que trabajar los líderes profundamente porque fijar objetivos de productividad puede resultar sencillo, pero cuando hablamos de habilidades blandas, es otra cosa.

Los objetivos que llamamos "blandos" son probablemente, uno de los grandes dolores de cabeza de muchos líderes pero es necesario tomar consciencia de que no hay posibilidad de conseguir objetivos de productividad sin antes haber cumplido con los blandos.

 

Siempre sostuve que estar presente en la oficina de 9 a 18 horas no asegura que se alcancen los objetivos ni que la gente trabaje.  

Aún así todavía hay muchos que creen que sí y por eso impulsan al retorno a la antigua normalidad.  Son una minoría (afortunadamente).

Hoy más que nunca es necesario transformar la forma de hacer y de liderar.

El sistema híbrido hace necesario fijar objetivos que:

- Mantengan intacto el compromiso de los colaboradores para que no se vea afectada la productividad ni los resultados de la compañía.

- Fomente el relacionamiento entre pares para conseguir la sinergia que genera el trabajo en equipo.

- Genere sentido de pertenencia para con la empresa a fin de evitar que suban los índices de rotación o que se fugue el talento más preciado.

 Ardua tarea la de los líderes que se enfrentan a un septiembre distinto!

Llegó la hora de hacerse preguntas claves como:

- ¿Cuánta confianza tengo en que mis colaboradores están dando lo mejor de sí mismos?

- ¿Qué medidas tomaremos para sacar el máximo partido posible al tiempo que se comparta en la oficina de manera tal que podamos potenciar el relacionamiento que indefectiblemente, se ha enfriado en estos meses?

- ¿Cómo haremos para tomar el pulso de nuestros colaboradores y darnos cuenta si continúan sintiéndose parte de algo mayor, que es la compañía a la que pertenecen?

 

Septiembre será un mes para pensar y reflexionar sobre nuevas acciones a tomar y fundamentalmente, sobre cuál va a ser el nuevo modelo de objetivos a fijar a cada colaborador.

Siento que los objetivos SMART han quedado en el pasado o que a ellos hay que sumarle cabeza y corazón que permitan adaptarlos a este nuevo sistema de trabajo.

 

 

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